lunes, 31 de agosto de 2015

Majadahonda-Brunete y vuelta...En Agosto



Nada como una mañana fresca (por lo menos a las 08.00 A.M) de un domingo de Agosto para dar un paseo con nuestras monturas a través del Parque Regional de la Cuenca Media del Guadarrama.

En mi caso más motivo aún. Tenía que ver cómo se desenvolvía mi nueva compañera de rutas. El reciente cambio de “cilindrada”(por supuesto en sentido metafórico ya que en lo que consiste básicamente el cambio es en la dimensión de la rueda de 26” a 29”) hacía que la del domingo fuera mi primera salida como tal en su compañía, ya que por falta de tiempo no he hecho más que pequeños paseos con nuestros futuros relevos generacionales que, aunque mucho más agradecidos en cuanto a sensaciones, no permiten “coger el truco” por completo a la bici.

Comenzamos donde siempre y hacia donde siempre. Otto, nuestro zapador jefe, descubrió el pasado fin de semana con Oscar (otro de nuestros habituales) una ruta que a través de la de Dehesa de majariega y el paso del Castillo del Aulencia, desembocaba en los alrededores de Brunete y Villanueva de la Cañada, famosos el primero por sus fortines (y por ser plaza crucial de la Guerra Civil española en Madrid) y el segundo por su Universidad y parque acuáticos.
Como decía el camino de Picadas, que tantas veces nos sirve para comenzar nuestras rutas, nos esperaba sólo, si no fuera por la presencia de dos madrugadores pastores con su rebaño. Y algunos caminantes.

  Estos, buscan el fresco de la mañana, para hacer un poco de ejercicio al aire libre ya que, en las horas centrales del día en la Meseta Castellana, se hace más dificil.

Siempre digo lo mismo, pero es que es verdad, al venir de Majadahonda, este primer trozo de ruta es cómodo y ligero. Para ir conversando tranquilamente disfrutando del paisaje. Sí, lo sabemos, no son los verdes prados y montes del Norte de la península pero, a su forma, tienen su encanto. Solo hay que saber apreciarlo.
Tras pasar la estación depuradora y tras una primera rampa no muy exigente, tras el descenso, alcanzamos la ribera del Guadarrama, algo más fresca y con más vegetación que el primer tramo. El Mosca Jilton sigue ahí, impasible al paso del tiempo y aunque tengo entendido que cambió de dueños recientemente, la idea sigue siendo la misma.

Un pequeño tramo de carretera (más seguro y tranquilo tras la inauguración de la nueva carretera al Pardillo) nos lleva a Villafranca del Castillo y su paseo arbolado del centro, que no nos cansamos de recorrer aún habiéndolo hecho cientos de veces. Es tan agradable circular a la sombra de esos árboles…

Seguimos callejeando por la urbanización y pasamos entre el centro comercial,  una pequeña iglesia moderna y el centro cívico de la urbanización. Como curiosidad os diré que en uno de los “casoplones” de la urbanización, creo que viven Bustamente y Paula Echevarría, así que igual algún día os los encontráis paseando por allí. Si  sois “fans” del cantante o de la actriz, puede ser otro aliciente para realizar esta ruta ;).

El último tramo antes de la iglesia, el centro cívico y el centro comercial, es un repechito que igual se os atraganta si vais pasados de desarrollo, pero que si no es así no es tan tremendo.
Abandonando la urbanización y otra vez en nuestro terreno, enlazamos con la red de rutas y cañadas que circundan la zona y que desafortunadamente aún no hemos tenido tiempo de recorrer al completo. Es más yo concretamente, solo conozco una pequeñísima parte….pero si no hay tiempo no hay ruta, ya sabéis.
Un poco antes del repecho que nos lleva al centro comercial, a la izquierda, hay una variante que, por carretera,  nos conducirá también a nuestro próximo punto intermedio, la Estación de Seguimiento de la Agencia Europea Aeroespacial. (Creo que se llama así, si no tengo mucha inventiva para los nombres….). El camino a seguir, lo dejamos a gusto del consumidor. Nosotros optamos por el “camino de cabras”. Puede que alargase el recorrido un poco pero es más disfrutable desde nuestro punto de vista. Y más si vais con btts.

Este trozo hasta el castillo, también se lleva bastante bien, llanito (no de Gibraltar si no sin mucha subida y bajada) y en algún tramo de subida agradecida, se recorren las agradables ondulaciones del terreno. En él encontrareis cruces donde se unen diferentes recorridos balizados por la CAM lo cual, si vais un poco a la aventura, os permite cambiar de planes sobre la marcha, y aprovechar para explorar los diferentes caminos.
Cruzamos una carretera (siempre con cuidado), y tras otro trozo de camino pisadito y muy ciclable y un corto tramo de enlace por carretera, alcanzamos la estación de seguimiento y frente a su entrada, a mano derecha, el camino que nos llevaba directos a la falda del cerro Horcajo. Sobre él se encuentra el Castillo de Aulencia o de Villafranca, antiguo enclave defensivo que guardaba la confluencia de los ríos Aulencia y Guadarrama.

A pesar de su estado de conservación, mejorable ampliamente, si tienes cierta inquietud por la historia, no deja de impresionarte un poco. A mi aún lo hace cada vez que paso a su lado. Impasible está allí desde hace siglos…. La de gente que habrá visto pasar, y a la cantidad de ella a la que habrá dado cobijo a lo largo de toda su vida. Ya os adelanto que está cerrado a cal y canto. Es propiedad privada, y aunque antes podía accederse por un picadero cercano si te lo permitían, ahora ya ni eso. Así que si tenéis curiosidad por haceos una idea como eran los castillos por dentro, tendréis que buscar otro.

Pasado el castillo y tras atravesar el rio (que esta vez desafortunadamente bajaba seco) tomamos el camino hacia la derecha. No dejéis de mirar atrás una vez superada una pequeña rampa y tras pedalear unos metros. La estampa del castillo sobre la loma, y los haces de paja a sus pies, desde mi punto de vista, bien merece una foto.


Continuando por el camino, llegamos sin novedad a Brunete, donde nos recibió uno de los fortines o bunkers  que jalonan el municipio (todos ellos de la Guerra Civil). Otro poco de carretera (ésta más transitada que las anteriores, así que circulad por el arcén y con mucha precaución) y acabamos entrando en el pueblo.

Si podéis “entrad hasta la cocina” quiero decir….hasta la plaza de Ayuntamiento y el parque colindante ;). Más concretamente hasta el quiosco de este, donde tomarse algo en la terraza a eso de las 10 de la mañana es una verdadera gozada. Y más si tenéis que desandar lo andado.

En la vuelta no me recrearé tanto, baste decir, que la ruta es la misma pero en sentido inverso. La mayoría de ella transcurre por caminos no muy exigentes físicamente, pero que se hacen más costosos por los kilómetros acumulados.

La parte más dura se encuentra al llegar al tramo que enlaza Villafranca del Castillo con Majadahonda. En él, justo al dejar el Guadarrama a nuestra espalda, comienza un exigente repecho de unos 500 ó 750 mts que nos obligó, a pesar de ser una subida archiconocida, a meter todo lo que llevaba la bici para salvarlo. Al propio desnivel del repecho, se unen las piedras sueltas, que dificultan la tracción de la rueda trasera, de forma que una mala gestión de desarrollos o de posición sobre la bici, puede hacerte echar pie a tierra.

Desde ahí hasta el final, el camino pica hacia arriba de forma constante, en un falso llano que salvado el desnivel inicial es llevadero, pero que como dije, los Km recorridos y el repecho anterior, hicieron que pareciera más duro de lo que en realidad es.

Para acabar, la entrada a Majadahonda se hace desde la Dehesa atravesando una corta pero durísima rampa (tuve que echar pie a tierra) para seguir con un cortísimo ¿llano? (20m a lo sumo) y enlazar con otra rampa, algo menos dura que la anterior pero más prolongada.
Antes de acabar la ruta y de ir cada mochuelo a su olivo, recomendamos, como siempre, unas cervezas o refrescos en alguna terraza o parque.O en la casa o la terraza de alguno de los expedicionarios para comentar la jornada. Yo a esas horas (en torno a medio día) soy más de cervecita fresca pero…..cada uno que elija lo que quiera.
En resumen y a pesar del duro final, una muy buena jornada de btt donde la compañía y el tiempo resultaron muy agradables. Pasad buen verano.
¡Hasta la próxima!



miércoles, 25 de febrero de 2015

Segunda prueba del mtb4estaciones 2015. Ruta de los fortines

Lo sé, es vergonzoso el abandono a que os tenemos sometidos, pero no alcanzamos para mantener esto al día. Nuestras disculpas.

Una vez hecho esto, os anunciamos la próxima prueba del calendario de las mtb4estaciones que organiza la gente de last lap.

Este circuito ya cuenta con algunas ediciones a sus espaldas y este año presentan novedades interesantes.

Una de ella es la que os anunciamos hoy. Corresponde a la segunda de las pruebas del circuito que estrena trazado y localidad. Es la ruta de los fortines y se desarrollará el próximo día 01/03/2015.

A continuación os dejo el link para más información

http://www.mtb4estaciones.com/fortines/index.php

Nuestra intención es estar por allí este domingo, así que si os animáis a apuntaos, allí nos veremos.

¡Hasta el domingo!

viernes, 20 de septiembre de 2013

Setri en la Casa de Campo

Hola de nuevo

Pues si hacía tiempo, sí. No ha sido por falta de actividades si no por falta de tiempo para plasmarlas en el blog, pero seguimos aquí , no nos hemos ido.

En nuestro ánimo de haceos llegar nuestras aventuras,(o desventuras según se mire) os informamos que el próximo domingo 22/09/2013 se celebra en la Casa de Campo de Madrid, el triathlon popular SERTRI.

No es que lo practiquemos con asiduidad, es que no hemos practicado ninguno, pero alguna vez hay que empezar, ¿no os parece?.

En fín os invitamos a todos a pasar por la Casa de Campo si os apetece para disfrutar de una jornada de deporte al aire libre, y, quien sabe, igual os gusta y os animáis al siguiente.

¡Cordiales saludos amigos!

miércoles, 13 de marzo de 2013

2ª Prueba Mountain Bike 4 estaciones

Hola a todos

Como sabéis en Mountainñeros, en la medida de nuestras posibilidades, somos seguidores del circuito Mountain Bike 4 estaciones e intentamos participar en todas las pruebas que lo componen.

La gente de Last Lap ha incluido en el cirucuito de este año una nueva prueba entre la Clásica de Valdemorillo y la Ruta de los Vinos que tendrá lugar en Morarlzarzal este Domingo.

A continuación os dejo el link por si queréis más información o decidís inscribios a última hora.

http://www.mtb4estaciones.com/rocosa/index.php

Nosotros estarémos por allí, así que esperamos veos a todos.

!Hasta el Domingo¡

Saludos

miércoles, 6 de febrero de 2013

XXII Clásica de Valdemorillo. La crónica

La cita era sobre las 11.15 de la mañana, en mi fuero interno estaba convencido que iba con tiempo, pero está claro que no.  Había que poner aire a las ruedas, retocar alguna cosilla. En fin las típicas cosas que tienen un largo periodo de inactividad ciclística.
Con el tiempo justo llegué a la Villa y  como era de  esperar los aparcamientos se quedaban pequeños ante la afluencia de bikers que querían participar en alguna de las tres pruebas. 19,35 ó 50 kms esperaban a los más de 2000 que nos dimos cita en Valdemorillo.
Como digo la habitual quietud y tranquilidad de la bella villa se vió afectada por el evento, aún así y no sin suerte encontré plaza para mi coche en uno de los aparcamientos, próximos a la salida.
Este año no me acompañaba ningún mountainñero zapador, pero había quedado con otros compañeros de ruta (por qué no decirlo) “más matxacas” que yo.
 A pesar de ser consciente de esta inferioridad mi carácter indómito (esto si es una licencia literaria) me hacía no amilanarme, y como se solía decir hace tiempo (y aún todavía se dice) había que “mantenella, no enmendalla”.
Mis compañeros ( por lo menos de inicio) de marcha se impacientaban. Sus monturas de guerra bufaban incontroladas a través de sus ollares y el vaho se hacía impenetrable(efectivamente es otra licencia literaria y muy licenciosa, evidentemente las bicis no resuellan J), el teléfono sonaba y al otro lado se escuchaban toda clase de lindezas, fruto por supuesto de los nervios de los debutantes. Yo perro viejo, aunque  no tanto, era perfectamente consciente que aquello demoraría todavía algo. Más si había que repartir dorsales, y organizar las salidas de las tres pruebas. Y con toda mi flema y tranquilidad se lo transmití a mis compañeros por el celular.
Habíamos optado por la ruta intermedia, a mi edad y en mi estado, la ruta larga se me antojaba  de superhéroes, así que preferimos apuntarnos a la ruta terrenal. Mis compañeros optaron por la prudencia ante el desconocimiento del terreno. Pero tras hacer el Talajara uno de ellos igual habría podido optar a la ruta larga.
El recorrido era prácticamente el mismo que el del año pasado. Es lo que tienen estas clásicas. Este año se había incluido avituallamiento caliente en el punto intermedio y al final. Todo un puntazo de la organización. Si no preguntad como les supo el caldo y los perritos calientes al resto de los participantes. A mí el caldito, me supo a gloria.
Los 6 grados que nos recibieron, no subieron de los 8 en todo el recorrido, para quedarse en 8,5 al final (14.30-15.00). Además flotaba humedad en el ambiente y  la sensación de lluvia inminente nos acompañaría toda la ruta.
Entre chubasquero y pantalones  largos para combatir el frio y la humedad (yo iba con las piernas al aire, todavía no me hago a las mallas largas) se dio la salida.
Este año no estaba dispuesta en el descampado de delante del IES si no que se había desplazado al lado del polideportivo Eras Cerradas, supongo que para facilitar el acomodo de los numerosos participantes.
La serpiente multicolor inició su singladura por el bello casco viejo del  pueblo, donde a pesar del tiempo la gente salía a saludar y animar a los participantes. Es este capítulo también destacar la presencia de aficionados próximos a la línea de meta cuando el aliento de la grada después del recorrido rompepiernas es más necesario y más se agradece.
Pronto nos internamos en la dehesa del municipio. Esta circundado por varias cañadas reales y, cada año, la clásica circula por tramos de estas. Nuestro pequeño grupo aún se mantenía junto este trecho, por lo menos hasta la primera subida como en el km 5, último momento que compartí con todos ellos.
A mi favor tenía la experiencia del año pasado, cuando casi con las primeras pendientes tuvimos que echar pie a tierra. Este año no fue así y entrando por  unos y otros huecos, conseguí seguir sobre mi montura hasta que la aglomeración fue tal que encontrábamos más gente caminando que sobre la bicicleta. Este repecho y su situación en carrera debería ser tenido en cuenta por la organización, ya que los dos años que he participado me encontré con el mismo problema. Ahí dejo la sugerencia para el fututo.
Tras el repecho la marcha se hace más liviana aunque sin perder su perfil de sierra. Constantes subidas y bajadas van minando la resistencia de los participantes, haciendo las delicias de unos y otros, dependiendo de si te gusta subir (estos somos pocos) o bajar (la mayoría). La distancia a medida que se recorre, el ritmo de cada uno y el selectivo repecho anterior hacen que la prueba empiece a dejarse disfrutar. Sin agobios. Cada uno a su ritmo y con su conversación o callado si lo prefieres.
El entorno también ayuda, pinares, encinares, arroyos y pequeños ríos junto con el suelo aplastado por la lluvia de los días pasados, hacían que el campo estuviera perfecto para manchar un poco la bici.
Así transcurría la ruta cuando tuve que hacer una primera parada técnica. Mi tonelaje hizo que el sillín se bajara haciéndome parar a solucionar el incidente. En este momento mis compañeros de viaje a los que perdí la pista en la subida por caídas y desencuentros, me dieron alcance y siguieron para delante. Desde ese momento seguí verdaderamente solo. Sabía que iban mejor que yo, y sentí hasta un pequeño alivio por no hacerles perder su ritmo. Ahora era mi marcha. A mi ritmo. Ya habría tiempo luego para verles y si no pues ya comentaríamos la jugada el lunes.
El Mountain Bike es un deporte que, nosotros por lo menos, practicamos en grupo sin ánimo de competir. Lo hacemos para disfrutar de la naturaleza  y los amigos y compañeros. Pero también te permite practicarlo en solitario. Esta última versión te permite estar tu solo con la bici y el entorno. A tu ritmo. Y también es agradable
Tras la primera parada técnica y reincorporado a la marcha, hacia el Km 15, tuve otro pequeño percance. Una de las pastillas de mi freno delantero, se desprendió al recibir el impacto de una piedra. Debo decir que no me percaté hasta que la rueda delantera empezó a hacer ruidos extraños y otro participante me dijo al pasar algo así como “¡llevas música!” .Mi sagacidad me hizo entender que sin duda se refería a mi rueda. Intente recuperar la pastilla pero era demasiado tarde, ya la había dejado atrás.
Mi única solución era la asistencia técnica en el km 19 del avituallamiento, era cuestión de rodar hasta allí.
El avituallamiento fue bien recibido, al menos por mi parte. La humedad entumecía mis viejos músculos y la serenata que daba mi rueda empezaba a ser un poco molesta.
Me puse a la cola del servicio técnico mientras me reponía con una deliciosa barrita, pero al final no había pastillas de repuesto. Me recomendaron no quitar la que me quedaba para evitar el desgaste del disco y me dijeron que podía seguir, con cuidado.
Con las malas noticias apure el caldo y la fruta y me dispuse a continuar, quedaba un rato todavía y no quería que se hiciese tarde.
Del KM 19 hacía adelante comenzaba una serie descensos, hasta una tachuela (como en el 22) que aunque corta se hizo muy exigente a la vez que accidentada, por las piedras sueltas.Yo la  pase bien.Bueno todo lo bien que mi estado me permitía, pero me encontré a otro biker que se había golpeado y andaba renqueante.
A continuación llegaba otra serie de descensos y torrenteras entre rocas bastante exigentes técnicamente que hice a pie. Bajar por allí sin los frenos en condiciones era como tirarse de cabeza a una piscina con poca agua.
 Incluso con los frenos en condiciones podía darse algún susto. De hecho encontré una chica que se había caído golpeándose la cabeza. Afortunadamente la vi a ella y a su acompañante en la meta, donde  les pregunté y me dijeron que fue solo eso, el susto.
Tras este trozo la subida a Pino Alto por carretera, algo incómoda  dada la cantidad de Kms rodados y a partir del Km 30, comienza, desde mi punto de vista, la mejor parte del recorrido. Senderos que discurren entre pinos y jaras, que hicieron las delicias de los participantes.
La ruta acababa picando hacía arriba, con un último repecho bastante duro de 1Km en el que no me sirvió ni la experiencia del año pasado. Agotado como iba tuve que echar pie a tierra. ¡ Y menos mal!. ¡Al bajar y empujar la bici no podía estirar las piernas!. Alcanzada la cumbre volví a montar a Andúril para concluir tras el ligero y agradecido descenso que conducía a la meta.
En resumen, como el año pasado una buena jornada de mtb. Cansado pero contento de haber acabado. Un puntazo el caldo y los perritos calientes, pero como dije al inicio, deberían revisar la posición de la primera subida para evitar aglomeraciones.

¡Nos vemos en La Rocosa en Marzo!

viernes, 25 de enero de 2013

XXII Clásica de Valdemorillo (mtb4estaciones 2013 I)

Que bueno sería tener tiempo para hacer todo lo que a uno le gusta, ¿verdad?. Pero como ese bien escasea, hacemos lo que podemos.

Como imagináis el objetivo del post es anunciar de comienzo del mtb 4 estaciones 2013.


Lejos queda el Enero pasado cuando nos propusimos completar las cuatro pruebas.Pero el tiempo es lo que tiene.No es ilimitado. Nuestras familias ocupan ahora casi todo nuestro tiempo de ocio, y la verdad, es tanto en bienestar que nos produce que la bici a bajado en el escalafón de aficiones. No es excusa, lo sabemos, pero seguro que los que tenéis niños sabéis de que hablamos.

Este año, entre La Clásica de Valdemorillo y La Ruta de los Vinos, la gente de Last Lap ha incluido otra prueba alla por el mes de Marzo llamada La Rocosa que tendrá lugar en Moralzarzal.También han incluido una marcha de unos 5 kilómetros el Sábado 26/01/2013 por la tarde en Valdemorillo  para hacer en familia y alguna otra novedad más.

Como somos de naturaleza insistente este año volvemos a proponernos completar el circuito. Por si acaso lo dudábais.

La cosa se complica con la inclusión de la quinta prueba , pero el propósito, sigue firme en el seno del grupo. Si lo conseguimos, fenomenal, si no ..."que nos quiten lo bailao". Al fin y al cabo la bici es para disfrutarla y aunque no completamos el ciruito, os puedo asegurar que las dos pruebas que disputamos en  2012 las disfrutamos como enanos. Asi que bienvenido mtb 4 estaciones 2013. ¡Vamos allá!

Os dejamos el link de la página para más información, y , aunque las últimas informaciones hablan de plazas completas  (han ampliado de 1800 a 2000 por la importante demanda) los que hayáis conseguido inscribios tendréis toda la información detallada y los que no os hayáis animado, tendréis información de las demás pruebas y, cuando se acabe la de Valdemorillo, testimonio gráfico del ambiente que se vivió. Esperamos que os guste.

http://www.mtb4estaciones.com/

Nos vemos el Domingo 27/01/2013 en Valdemorillo.

Saludos

viernes, 27 de julio de 2012

22/07/2012 A la vera del Guadarrama (en parte)

Un desayuno de última hora hizo que retrasase mi llegada a la gasolinera donde había quedado con mis compañeros de aventura
Al llegar los encontré haciendo estiramientos, preparándose para el paseíto que íbamos a comenzar, y así sin tiempo para intercambiar más que un breve saludo, nos pusimos en marcha. Habíamos descartado la ruta de la gente de SOLOBIKE que con tanto mimo preparan todas las semanas por  que teníamos que llegar más pronto de lo habitual a casa.
Serían las 9.30 más ó menos y aunque camuflado por le frescor de la mañana a tan tempranas horas, el astro rey fiel a su cita tomaba posiciones allí en lo alto.
La ruta había comenzado, 38.5 km según los medios tecnológicos que nos acompañaban, que comenzaban con un largo descenso por los caminos de la dehesa majariega hacía la ribera del Guadarrama que discurre por estos lares. 
El ánimo era bueno, no era muy tarde, el camino era ligero y algunas encinas y demás arboles autóctonos se asomaban a las sendas aportando algo de sombra que hacía más llevadero el caminar o mejor dicho el pedalear.
 


 
Alcanzando la conducción de picadas y tras atravesar parajes dignos del rio Lobos pero a pequeña escala -muy pequeña, tipo playmobil - me reenganché con mis acompañantes en un pequeño ¿puente? sobre el rio. Me había descolgado algo más arriba para tomar alguna instantánea, mientras ellos en plena vorágine “descensiva” o descendedora, habían puesto tierra de por medio –más de la que yo creía-

Preguntando se va a Roma así que tras perderles la pista – caída del iphone que levantaba el track de la ruta (me salgo) incluida- pregunté a un par de bikers que también disfrutaban del espléndido día por el campo y me dijeron que todo recto, para abajo.
 
Como decía, les alcancé algo antes de picadas. Y tras pasar bajo las grandes tuberías que circulan perpendiculares al Guadarrama, enfilamos hacía el puente del Retamar, siempre a la vera del rio que permite algo de vegetación en medio de este secarral castellano.











El puente del Retamar ponía fin al bucólico pero dinámico paseo ciclista y marcaba el inicio de las hostilidades orográficas así que bajo él y en un coqueto merendero hicimos parada técnica para comer algo de fruta y fijar el lugar de reunión tras la subida del terrible Riochico en cuya cima habíamos fijado la mitad –más ó menos-  de la ruta.
A estas horas, el Sol ya calentaba con alevosía y premeditación como corresponde al seco y cálido –yo diría caluroso- verano de la meseta castellana, y su calor iría “in crechendo” en las horas siguientes, castigándonos el  lomo en la primera de las subidas de la jornada.
El pequeño enlace por asfalto fue prácticamente inapreciable, acercándonos al Bar Rio Chico –un clásico que sigue funcionando- y donde no caí en fotografiar una joya de los anuncios de las carreteras españolas-casi como el toro de Osborne- helados AVIDESA . Sí, Avidesa. ¡Cuánto tiempo hacía que no veía uno de estos con su óvalo rojo y azul! propios de veranos pasados en pueblos lejanos­. Prometo foto en la próxima incursión ciclista.
Dejando el bar a la izquierda -donde dos bikers nos miraban con cara de: no sabéis donde os habéis metido- iniciábamos la ascensión suavemente mientras nos cruzábamos con varios corredores que nos hacías sospechar –por el sudor acumulado en sus camisetas- que la cosa no iba a ser un caminito de pétalos de rosa.
Pronto se puso en cabeza Álvaro, de los tres que íbamos el que más en forma estaba y mejor escalador. Este que escribe, desconocedor de la subida y animado por lo liviano de la ruta hasta el momento, se dejó llevar y marcó un ritmo que no tardaría en pasarle factura.
Rio Chico no es un puerto largo pero tiene algunas rampas puntuales en las que se salvan altos desniveles, lo que hace que el esfuerzo sea más explosivo y exigente, alternando rampas con falsos llanos que no permiten adaptar el ritmo a la ascensión con facilidad. Si a esto unes que las encinas y arboles que circundan el camino son menos frondosas que las del valle y que se volvieron vagos a la hora de proyectar apetecibles sombras sobre la pista, tienes como resultado un camino árido donde lo único que el cuerpo pide es descanso y agua.
Mi alegría inicial junto con las características del puerto, me hicieron sufrir más de la cuenta, teniendo que echar pie a tierra en un par de ocasiones-luego supe que todos pasamos por lo mismo durante la ascensión-  desfondándome del todo. Tras de mí venía Otto que, conocedor del entorno, fue capaz de dosificarse para aguantar con garantías la segunda  subida al final del trayecto. Él ya sabía que ese esfuerzo me pasaría factura entonces.
 
Alcanzada la cima, otra parada técnica para volver  a nuestro ser donde aparte de deleitarnos con las viandas y bebidas dispuestas para la ocasión –algo de fruta, chocolate y agua que nos supo como un espléndido solomillo y el mejor Rioja- y tras reparar un pinchazo que sufrió Otto en plena ascensión retomamos la marcha.
Nos debatíamos entre desandar lo andado o seguir una pista que cortaba en perpendicular el camino por el que habíamos venido y que no teníamos muy claro donde conducía –solo que lo teníamos que tomar a la izquierda-, pero ayudados por la tecnología decidimos que al final desembocaba en un camino que nos conducía de nuevo al Puente del Retamar donde habíamos iniciado la ascensión.
Y así fue, después de un reponedor y agradecido descenso acabamos en la parte de atrás del bar del cartel de Avidesa –no, tampoco tomé foto, lo siento- donde un par de perros que a Dios gracias estaban atados nos recibieron a gruñido y ladrido, haciendo que el titular de la finca saliera a recordarnos con dulzura inusitada que aquello era una propiedad privada y tal y pitos y flautas. Nos disculpamos con cierta prisa pero de verdad. Solo había sido una confusión involuntaria y teníamos aún que volver hasta Majadahonda.
 
De nuevo en el puente nos dejamos embaucar por el murmullo del Guadarrama que nos hizo olvidar que nuestro comienzo de ruta había sido en bajada y que la frase “todo lo que baja, acaba subiendo” se iba a cumplir con pelos y señales. Pero eso sería después. Como digo, el Guadarrama nos acurrucaba y nos trasladaba a frescos paseos por su vereda -yo particularmente estaba en fase disfrutona  a alguna milla de distancia de este aprendiz de desierto que tenemos por estos lares- muy lejos de imaginar lo que supondría el postrer tramo de la ruta.

En Picadas cambiamos el recorrido para acortarlo un poco teniendo en cuenta el tute que llevábamos encima y nuestras edades y condición, apostando por el camino más próximo a la carretera del Pardillo -la están desdoblando ahora y esta en obras-. 
Tras un par de intentos fallidos de adentrarnos de nuevo el la dehesa majariega, encontramos el camino correcto, que al principio circula en paralelo a la carretera hasta la planta depuradora-que peste por cierto- donde hay que desmontar y usar la plataforma de las tuberías de conducción como puente para desembocar en el camino de servicio del Canal que nos llevaría de vuelta al punto de inicio a la altura del Carralero.
Este camino sube desde el principio en la depuradora, y en condiciones normales, es más considerado con aquellos que se adentran en él en cuanto a pendiente, ya que esta, es constante de principio a fin y con un correcto uso de desarrollo es posible completar la ascensión sin levantarse del sillín. Pero no todo es tan maravilloso. Si en Riochico las encinas se volvieron vagas para proyectar sombra, aquí es que ni nacieron. No hay un solo árbol desde el principio hasta el final de la subida. Y oigan, a la una de la tarde de un día de julio con altas temperaturas y cielo raso sin nubes puede hacerse insufrible.
La primera parte tras las tuberías no la hice mal, me costaba –normal  era subida- pero más ó menos mantenía un ritmo constante de ascensión, la segunda parte se me hizo algo más pesada, sobre todo al final, ya sin agua en mi mochila aunque si en el bidón. Mi  amigo Álvaro -gracias PG- viendo como estaban las cosas, me ofreció su rueda para tirar hacía arriba, mientras éramos testigos de cómo Otto ponía el turbo y sin excesivo esfuerzo –sobre todo por el ritmo que yo era capaz de llevar que lastraba a mi compañero de ascensión- se hacía más y más pequeño en el horizonte.
Para ese momento mis posaderas decían que no se apuntaban a otra salvo que cambiara de culotte y mis piernas condicionaban el final de etapa a que no hiciera ni un solo esfuerzo más en todo el día. ¡Ah! y a que me tomará una aspirina para dormir, porque habían oído que determinadas partes de mi anatomía se iban a levantar en armas si no ponía remedio.
La última rampa con la boca seca y casi acartonada porque la ascensión no me facilitaba el acceso al bidón, no se la deseo a nadie.
En resumen un jornadón de mtb por la ruta y por la compañía, espero que haya más como esta, pero que uno estar mejores condiciones. Gracias chicos.
¡Hasta la próxima!