viernes, 27 de julio de 2012

22/07/2012 A la vera del Guadarrama (en parte)

Un desayuno de última hora hizo que retrasase mi llegada a la gasolinera donde había quedado con mis compañeros de aventura
Al llegar los encontré haciendo estiramientos, preparándose para el paseíto que íbamos a comenzar, y así sin tiempo para intercambiar más que un breve saludo, nos pusimos en marcha. Habíamos descartado la ruta de la gente de SOLOBIKE que con tanto mimo preparan todas las semanas por  que teníamos que llegar más pronto de lo habitual a casa.
Serían las 9.30 más ó menos y aunque camuflado por le frescor de la mañana a tan tempranas horas, el astro rey fiel a su cita tomaba posiciones allí en lo alto.
La ruta había comenzado, 38.5 km según los medios tecnológicos que nos acompañaban, que comenzaban con un largo descenso por los caminos de la dehesa majariega hacía la ribera del Guadarrama que discurre por estos lares. 
El ánimo era bueno, no era muy tarde, el camino era ligero y algunas encinas y demás arboles autóctonos se asomaban a las sendas aportando algo de sombra que hacía más llevadero el caminar o mejor dicho el pedalear.
 


 
Alcanzando la conducción de picadas y tras atravesar parajes dignos del rio Lobos pero a pequeña escala -muy pequeña, tipo playmobil - me reenganché con mis acompañantes en un pequeño ¿puente? sobre el rio. Me había descolgado algo más arriba para tomar alguna instantánea, mientras ellos en plena vorágine “descensiva” o descendedora, habían puesto tierra de por medio –más de la que yo creía-

Preguntando se va a Roma así que tras perderles la pista – caída del iphone que levantaba el track de la ruta (me salgo) incluida- pregunté a un par de bikers que también disfrutaban del espléndido día por el campo y me dijeron que todo recto, para abajo.
 
Como decía, les alcancé algo antes de picadas. Y tras pasar bajo las grandes tuberías que circulan perpendiculares al Guadarrama, enfilamos hacía el puente del Retamar, siempre a la vera del rio que permite algo de vegetación en medio de este secarral castellano.











El puente del Retamar ponía fin al bucólico pero dinámico paseo ciclista y marcaba el inicio de las hostilidades orográficas así que bajo él y en un coqueto merendero hicimos parada técnica para comer algo de fruta y fijar el lugar de reunión tras la subida del terrible Riochico en cuya cima habíamos fijado la mitad –más ó menos-  de la ruta.
A estas horas, el Sol ya calentaba con alevosía y premeditación como corresponde al seco y cálido –yo diría caluroso- verano de la meseta castellana, y su calor iría “in crechendo” en las horas siguientes, castigándonos el  lomo en la primera de las subidas de la jornada.
El pequeño enlace por asfalto fue prácticamente inapreciable, acercándonos al Bar Rio Chico –un clásico que sigue funcionando- y donde no caí en fotografiar una joya de los anuncios de las carreteras españolas-casi como el toro de Osborne- helados AVIDESA . Sí, Avidesa. ¡Cuánto tiempo hacía que no veía uno de estos con su óvalo rojo y azul! propios de veranos pasados en pueblos lejanos­. Prometo foto en la próxima incursión ciclista.
Dejando el bar a la izquierda -donde dos bikers nos miraban con cara de: no sabéis donde os habéis metido- iniciábamos la ascensión suavemente mientras nos cruzábamos con varios corredores que nos hacías sospechar –por el sudor acumulado en sus camisetas- que la cosa no iba a ser un caminito de pétalos de rosa.
Pronto se puso en cabeza Álvaro, de los tres que íbamos el que más en forma estaba y mejor escalador. Este que escribe, desconocedor de la subida y animado por lo liviano de la ruta hasta el momento, se dejó llevar y marcó un ritmo que no tardaría en pasarle factura.
Rio Chico no es un puerto largo pero tiene algunas rampas puntuales en las que se salvan altos desniveles, lo que hace que el esfuerzo sea más explosivo y exigente, alternando rampas con falsos llanos que no permiten adaptar el ritmo a la ascensión con facilidad. Si a esto unes que las encinas y arboles que circundan el camino son menos frondosas que las del valle y que se volvieron vagos a la hora de proyectar apetecibles sombras sobre la pista, tienes como resultado un camino árido donde lo único que el cuerpo pide es descanso y agua.
Mi alegría inicial junto con las características del puerto, me hicieron sufrir más de la cuenta, teniendo que echar pie a tierra en un par de ocasiones-luego supe que todos pasamos por lo mismo durante la ascensión-  desfondándome del todo. Tras de mí venía Otto que, conocedor del entorno, fue capaz de dosificarse para aguantar con garantías la segunda  subida al final del trayecto. Él ya sabía que ese esfuerzo me pasaría factura entonces.
 
Alcanzada la cima, otra parada técnica para volver  a nuestro ser donde aparte de deleitarnos con las viandas y bebidas dispuestas para la ocasión –algo de fruta, chocolate y agua que nos supo como un espléndido solomillo y el mejor Rioja- y tras reparar un pinchazo que sufrió Otto en plena ascensión retomamos la marcha.
Nos debatíamos entre desandar lo andado o seguir una pista que cortaba en perpendicular el camino por el que habíamos venido y que no teníamos muy claro donde conducía –solo que lo teníamos que tomar a la izquierda-, pero ayudados por la tecnología decidimos que al final desembocaba en un camino que nos conducía de nuevo al Puente del Retamar donde habíamos iniciado la ascensión.
Y así fue, después de un reponedor y agradecido descenso acabamos en la parte de atrás del bar del cartel de Avidesa –no, tampoco tomé foto, lo siento- donde un par de perros que a Dios gracias estaban atados nos recibieron a gruñido y ladrido, haciendo que el titular de la finca saliera a recordarnos con dulzura inusitada que aquello era una propiedad privada y tal y pitos y flautas. Nos disculpamos con cierta prisa pero de verdad. Solo había sido una confusión involuntaria y teníamos aún que volver hasta Majadahonda.
 
De nuevo en el puente nos dejamos embaucar por el murmullo del Guadarrama que nos hizo olvidar que nuestro comienzo de ruta había sido en bajada y que la frase “todo lo que baja, acaba subiendo” se iba a cumplir con pelos y señales. Pero eso sería después. Como digo, el Guadarrama nos acurrucaba y nos trasladaba a frescos paseos por su vereda -yo particularmente estaba en fase disfrutona  a alguna milla de distancia de este aprendiz de desierto que tenemos por estos lares- muy lejos de imaginar lo que supondría el postrer tramo de la ruta.

En Picadas cambiamos el recorrido para acortarlo un poco teniendo en cuenta el tute que llevábamos encima y nuestras edades y condición, apostando por el camino más próximo a la carretera del Pardillo -la están desdoblando ahora y esta en obras-. 
Tras un par de intentos fallidos de adentrarnos de nuevo el la dehesa majariega, encontramos el camino correcto, que al principio circula en paralelo a la carretera hasta la planta depuradora-que peste por cierto- donde hay que desmontar y usar la plataforma de las tuberías de conducción como puente para desembocar en el camino de servicio del Canal que nos llevaría de vuelta al punto de inicio a la altura del Carralero.
Este camino sube desde el principio en la depuradora, y en condiciones normales, es más considerado con aquellos que se adentran en él en cuanto a pendiente, ya que esta, es constante de principio a fin y con un correcto uso de desarrollo es posible completar la ascensión sin levantarse del sillín. Pero no todo es tan maravilloso. Si en Riochico las encinas se volvieron vagas para proyectar sombra, aquí es que ni nacieron. No hay un solo árbol desde el principio hasta el final de la subida. Y oigan, a la una de la tarde de un día de julio con altas temperaturas y cielo raso sin nubes puede hacerse insufrible.
La primera parte tras las tuberías no la hice mal, me costaba –normal  era subida- pero más ó menos mantenía un ritmo constante de ascensión, la segunda parte se me hizo algo más pesada, sobre todo al final, ya sin agua en mi mochila aunque si en el bidón. Mi  amigo Álvaro -gracias PG- viendo como estaban las cosas, me ofreció su rueda para tirar hacía arriba, mientras éramos testigos de cómo Otto ponía el turbo y sin excesivo esfuerzo –sobre todo por el ritmo que yo era capaz de llevar que lastraba a mi compañero de ascensión- se hacía más y más pequeño en el horizonte.
Para ese momento mis posaderas decían que no se apuntaban a otra salvo que cambiara de culotte y mis piernas condicionaban el final de etapa a que no hiciera ni un solo esfuerzo más en todo el día. ¡Ah! y a que me tomará una aspirina para dormir, porque habían oído que determinadas partes de mi anatomía se iban a levantar en armas si no ponía remedio.
La última rampa con la boca seca y casi acartonada porque la ascensión no me facilitaba el acceso al bidón, no se la deseo a nadie.
En resumen un jornadón de mtb por la ruta y por la compañía, espero que haya más como esta, pero que uno estar mejores condiciones. Gracias chicos.
¡Hasta la próxima!

jueves, 17 de mayo de 2012

06/05/2012.Ciclando entre viñedos.Ruta de los Vinos en San Martín de Valdeiglesias.

Tras una semana meteorológicamente revuelta que parecía que nos iba a durar hasta el Domingo, las previsiones se cumplieron y el Sol hizo acto de presencia en San Martín de Valdeiglesias.
Buenas noticias para los más de 1700 bikers que nos presentamos en la hermosa villa madrileña con ánimo de tomar parte en la segunda de las pruebas del MTB 4 estaciones.
El menú se componía de tres pruebas, vino blanco 29 km para “blanditos”como el que escribe, rosado 37 km para los “machotes”, y tinto 61 para los “deportistas de elite”.
La gente que no recogió su dorsal  el Sábado por la tarde, encontró aglomeraciones en las inmediaciones del impresionante castillo habilitado al efecto, que se tradujo en cierto retraso de la salida, permitiéndonos a los rezagados incorporarnos a la salida en hora.
El buen tiempo animó a bastantes más participantes que la primera prueba en Valdemorillo celebrada a principios del enero,  con sol pero a la vez con frio.  Llamó nuestra atención la alta participación femenina en comparación con la primera marcha, lo que nos alegra. El deporte de la bici es para todos y esta bien que las chicas se animen a participar en pruebas como esta.
Se dieron 3 salidas, una para cada prueba. Los intervalos de salida de unos 15 min entre una y otra, facilitaron un tránsito fluido en el callejeo por el pueblo  por el que discurría el comienzo de la prueba. Bien por la organización que solucionó uno de los problemas de Valdemorillo.
No os hablé de los Mountainñeros  enviados al evento, ¿verdad?. Tres de nuestros zapadores, entre los que me encontraba, nos propusimos completar la marcha, pero problemas logísticos de última hora, redujeron el número de unidades participantes a dos. Los mismos que nos desplegamos en la ruta de Valdemorillo. El que no vino, tiene que preparar una boda.
Tras un inicio entre las calles del núcleo urbano, a las que se asomaban los lugareños para ver pasar la serpiente multicolor, y algo más allá del cementerio, la ruta se adentraba por una pista/camino que con las recientes lluvias mostraba algún charco goloso para manchar la bici, y permitía rodar sin levantar polvo y disfrutando de la agradable temperatura que tuvimos en San Martín.
El primer tramo llano y con algo de bajada hacía las delicias de los bikers, era un buen calentamiento para lo que nos esperaba luego. Pasado el llano, la carrera se acercaba al primer descenso, donde se produjo el primer atasco de la carrera. A simple vista el descenso parecía muy entretenido algo trialero y con el piso húmedo, con algo de dificultad pero perfectamente factible desde mi punto de vista. Quizás las aglomeraciones y el poco espacio de reacción por la proximidad del resto de bikers, hizo que la gente echara pie a tierra por lo menos el primer trozo, retomando las monturas unos metros más allá.
Poco duró la bajada. El terreno empezó a ganar pendiente casi de inmediato, generando otra nube de “pies a tierra “por la escasez de espacio para un manejo correcto de los cambios. Algunos, previsores, salvamos el escollo. No mucho más adelante, nuevo parón. La marcha discurría bajo una carretera bastante transitada que había que atravesar por un par de pasos subterráneos que pusieron al grupo en fila de a uno. Era difícil atravesarlos sobre las bicis. A la salida, y recuperadas las monturas, más o menos entre los kilómetros 5 ó 6 primer repechito, de importancia corto y exigente. Para ser la primera piedra desde la última marcha en Valdemorillo, no nos encontramos mal, salvándolo no sin cierto esfuerzo pero también con cierta comodidad. La verdad es que ganamos ciertas posiciones en el seno del pelotón.
Todo lo que sube baja, ya sabéis. Y aunque os parezca mentira también todo lo que baja acaba tendiendo a subir. Sin tiempo para reaccionar tras el corto descenso empezó lo” divertido”, bueno, si te gusta bajar no. Pero para gustos los colores.
Estábamos en el km 7  y empezaba una constante subida que nos llevaría casi sin descanso hasta el 14 sin parar en una primera fase. Para, tras un falso llano, desembocar en el deseado avituallamiento de mitad de recorrido. Muy aplaudido por los asistentes.
Pero volvamos al comienzo, Otto antes era conocido en plan “cariñoso” como “cacaito Rodriguez” como homenaje, no sin cierta guasa, a la “facilidad” con la que se aplicaba en las subidas. Y  en recuerdo  del famoso y combativo escalador colombiano. Desde hace un tiempo, y esto hay que reconocerlo, se está ganando el mote con toda propiedad y literalmente. Pero volvamos.
El inicio de la subida nos pilló con buena predisposición, las piernas respondían y sin machacarnos, aunque casi nunca lo hacemos, llevábamos un ritmo cómodo y paralelo que, para nuestra sorpresa nos permitía pasar por delante de mucha gente con mucha más pinta de mountaibikers que nosotros dos. También debo decir que en los descensos nos pasaban como balas disfrutando como enanos de la velocidad de bajada.
La cosa no pintaba mal, pero el desconocimiento del terreno, nos pedía ser cautos y no lanzarnos a tumba abierta a hacer” la ascensión”. Y menos mal. Tras cada rampa superada, si levantábamos la cabeza, nos encontrábamos con otra, más dura, y salvo pequeños trocitos de relajo la pendiente no cesaba. Cuando a la altura del km 11 ó 12 parecía que aquello acaba y la mayoría nos volvíamos y parábamos para disfrutar de la vista y descansar, la cosa seguía hacía arriba, desembocando en una carretera entre pinos espectacular, donde me entró la primera de las dos pájaras que me sobrevinieron. Para entonces el cacaito (otto) había cogido ritmo y a tren subía sobradito, y constante.

 Yo también debía ir a un ritmo constante, a unos metros más abajo pero constante,  porque la distancia entre él y yo no subía ni bajaba. Dentro de lo malo, no estaba mal. Luego al preguntarle como era que estaba tan suelto, me contestó con obviedad “ayer no salí y en Valdemorillo venía de dos noches largas”. ¡Menos mal! ahora me explico todo. Espectacular su ascensión.
Viendo que me podía desfondar, cogí  la rueda de unos participantes y aproveché para comer algo y beber. Había que tener paciencia porque la cosa no acababa al final de la carretera. Girando a la izquierda cogíamos nuevamente otra pista cuesta arriba, como casi toda la marcha, que se puso exigente. Para entonces afortunadamente ya me había recuperado y cogido el ritmo correcto que me llevó a rueda de mi compañero de aventura hasta alcanzar el avituallamiento del 15. ¡Gracias a Dios!. Algo de comer y beber de lo que dimos buena cuenta tanto nosotros como el resto de participantes. Mientras subíamos hubo gente que comentaba que con la dureza del recorrido igual había que haberlo montado antes pero bueno en líneas generales la gente no protestaba.
Recuperadas algunas fuerzas nos olvidamos que arrancar después de un parón te enfría y la continuación es muuuuuuyyyyyyyy dura. Eso junto con el descenso hizo que nos lanzáramos alegremente. Mientras desciendes no notas lo que te duelen las piernas, pero como todo lo que baja acaba subiendo subió y sufrimos. A partir de aquí Otto no abandonaría la cabeza de nuestro mini grupo, el formado por él y por mi.
Tras unos cuatro o cinco km de terreno rompepiernas y tras juntarnos con otra de las rutas tras un descenso agradable alcanzamos el segundo avituallamiento donde, solo lo hice yo pero lo pensaba todo el mundo, pregunté a los voluntarios cuanto nos quedaba y en que condiciones. La respuesta me regeneró. Por ahí todo para abajo.
Fue una pena, en un descenso espectacular y trialero se montó el gran atasco, lo que nos impidió disfrutar ese trozo, ya no por camino, si no por corredoiras o sendas entre pinos. Hubo gente que se cayó incluso bajando de pie empujando la bici.
Después otra carretera se puso entre nosotros y la meta, con otro paso subterraneo más sinuoso incluso que los dos anteriores que atravesada la vía y sin tiempo de cabalgar de nuevo y seguir pedaleando, picaba nuevamente hacía arriba, acabando con las últimas reservas de mi trillado cuerpo. Os diré que en ningún momento encontré el “golpe de pedal” y que sufrí la segunda pájara de la jornada más intensamente aún que la primera. Solo me impulsaba la cabezonería y el orgullo de acabar la prueba “por güevos”. También vale esta fórmula en el ciclismo ¿no?.
Paradojas curiosas de la vida, la visión del cementerio fue una alegría. Y no digamos el discurrir entre calles saboreando los últimos metros de la dura prueba, mientras la gente que había por la calle animaba y a lo lejos oía la megafonía. Solo indicaba la dirección a tomar. Cada blandito ó a cada deportista de élite, que se fueran a la izquierda (si llegabas a meta) o a la derecha (si continuabas 32 Km más) respectivamente . Pero a mi me sonaba a canto angelical. Y la visión de la meta a oasis en el desierto.
No haré reseña a la cara de alegría con sonrisa de oreja a oreja de mi compañero al ver que él ya había acabado y que yo lo haría en segundos. Como el anuncio de Mastercard, no tiene precio.
En resumen, excelente jornada ciclista, en un entrono excepcional y con alguna laguna de organización. Como enanos disfrutamos. Y más aún con la comilona que luego nos dimos en mi casa, regada con el vino cabezoncillo  que nos regalaron en la inscripción. Para repetir.
  





¡¡Hasta la próxima!!!

jueves, 3 de mayo de 2012

La Ruta de los Vinos. Mtb 4 estaciones II este Domingo

Hola a todos
MTB 4 estaciones, el evento compuesto de 4 pruebas no competitivas de mtb una por cada estación, continúa. Esta vez  el Domingo 6 de Mayo entre viñedos, en San Martín de Valdeiglesias (Madrid).
 Parece que fue ayer en Febrero cuando unos 1500 bikers se dieron cita en la hermosa villa de Valdemorillo para disfrutar de una jornada de Mountain bike entre jaras, pinares y encinas y “abrir” la temporada 2012. Y sí. Nosotros estuvimos. Y también. Nosotros estaremos en San Martín de Valdeiglesias.
A continuación os dejamos información copiada de la web de la organización, (http://www.mtb4estaciones.com) por si algún rezagado lo olvidó o bien se lo ha pensado mejor y le apetece tras consultarlo con la almohada. Hay tres pruebas “Vino blanco” de 27 km “Vino Rosado” de 37 y “Vino tinto”, con 61km para “machotes”. Como veis para todos los gustos.
Como os decimos, algunos zapadores-exploradores de Mountainñeros, estaremos por allí e intentaremos dar cuenta a través del blog de lo que allí acontezca.
Esperamos veos a alguno. Hasta entonces os dejamos con la información.

PRECIO DE LA INSCRIPCIÓN:
El importe de la inscripción será de 20€ si se realiza el pago antes del jueves 3 de mayo de 2012.
En el caso de quedar plazas libres el precio de inscripción para el sábado 5 de mayo y el día de la prueba será de 25€.
Este importe incluye seguro accidentes, servicio de asistencia médica durante la prueba, avituallamientos y una bolsa con interesantes regalos.
IMPORTANTE: Las inscripciones no abonadas, no reservan la plaza y no se contemplan en los listados de participantes inscritos.
CÓMO Y CUÁNDO INSCRIBIRSE:
Las inscripciones se podrán realizar online en esta misma página o físicamente en las tiendas de Golpe de Pedal de Moralzarzal y San Lorenzo de El Escorial.

Para los participantes que ya hayáis participado en la primera prueba del MTB 4 estaciones, el plazo de inscripción será del 28 de marzo al 10 de abril .
Para el resto de participantes o para los bikers de Valdemorillo 2012 que todavía no hayan formalizado su inscripción, el plazo se abrirá el 10 de abril y se cerrará el jueves 3 de mayo a las 19.00h o hasta completar los 1.700 inscritos.
RECOGIDA DE DORSALES:
Los dorsales se podrán recoger el sábado de 15.00h a 19.00h y el domingo de 8.30h hasta la hora de la salida en la zona de salida y meta en el Castillo de Coracera
(centro urbano de San Martín de Valdeiglesias).
Bicisaludos

domingo, 18 de marzo de 2012

Andúril 2.0


Os presento a Anduril 2.0 iba a subir fotos de la evolución del montaje de mi bici pero se podía hacer demasiado largo, así que decidí  poner solo el resultado.

Esta es mi montura de ahora en adelante.

Mtb4estaciones, segunda prueba

Hola de nuevo, se aproxima la siguente prueba del mtb4estaciones "La ruta de los vinos" en San Martin de Valdeiglesas la fecha:  el 6 de Mayo.

Para que vayáis viendo de que os hablamos os dejamos el link de información

http://www.mtb4estaciones.com

Algunos de nosotros estaremos por allí para disfrutar de otra jornada más de mtb, esta vez en Primavera.

Buen puente y nos vemos en la Ruta de los Vinos.

martes, 31 de enero de 2012

Más de la XXI Clásica de Valdemorillo


Por si alguo dudabais sobre nuesrtra presencia y participación en la marcha, aquí os dejamos las fotos sacadas por la organización. En si mismas podrían servir incluso de cartel anunciador del evento.


Nos vemossss!!!

lunes, 30 de enero de 2012

Una fiesta del mtb

El sol quiso sumarse a la fiesta en las eras de Valdemorillo, su presencia era de agradecer pero aún intentándolo no calentaba lo suficiente y los bikers allí congregados optaron por la ropa de invierno, chaquetas Windtex y culottes de manga larga (o debería decir pierna larga?).

Así, taciturno pero brillante hacía el astro rey acto de presencia para acompañar a los casi 1500 colgados de toda la geografía española que, con “las bicis esas de montaña con las ruedas gordas” (seguro que alguna de vuestras madres ser refiere de esta forma a vuestras queridas máquinas de pedalear) se congregaban en la salida de la XXI Clásica de Valdemorillo.

Pero no todo el mundo iba de largo, un par de osados desafiábamos a las gélidas temperaturas y lucíamos nuestras no depiladas piernas para deleite de las mozas allí presentes y levantando alguna sorpresa entre los más de los participantes.


Tras el atasco inicial considerable, (no es fácil hacer salir a casi 1500 personas con sus 1500 bicis y aperos varios de un recinto algo reducido) el movimiento empezó a ser fluido, lo freakies (ó friquis en castellano) encabezaban el gran pelotón y decidieron poner tierra de por medio para evitar disgustos. Mientras los que nos tomamos la marcha con espíritu más festivo, entre los encontrábamos los dos zapadores de Mountainñeros desplazados para inspeccionar el terreno y sumar la ruta a las realizadas y puestas a vuestra disposición en el blog cuando la tecnología lo permita (tengo parte del track de esta pero me faltan como unos 7 km en que mi “aparataje” no funcionó correctamente. Lo siento) nos situamos a cola de grupo con la ilusión de, poco a poco ir remontando posiciones.

La primera parte de la ruta discurría por un terreno favorable por una pista ancha que nos internaba en la dehesa de Valdemorillo entre fincas y sobre cañadas reales, supongo que para no desanimar al personal por el recorrido. Aún así al inicio de la primera rampa (dura como todas pero más si cabe apenas ciclados unos 2 km) y visto el atasco provocado por la cantidad de bikers que intentaban subir, se vio a un tipo con mucha pinta de profesional que decidió irse ante el cariz que tomaban los acontecimientos (a quien se le ocurre meterse en una ruta donde la mayoría de participantes van a pasar la mañana del Domingo sin ánimo de competir y cada uno a su ritmo). El atasco hizo que hubiera que echar pie a tierra al inicio de la subida por lo menos hasta que se despejase el terreno.


La verdad es que yo no era muy consciente de lo que me iba a encontrar (hacía muchos años que no participaba en una cosa de estas) y tampoco de cómo iba a responder a la exigencia física a que iba a someter a mi no tan lozano cuerpo ya. Otto, mi acompañante,debía ir mejor que yo ya que el si ha hecho incursiones de zapa e inspección por los aledaños de Majadahonda a lo largo del año, así que procuré marcarme un ritmo que no me supusiera mucho desgaste ,(a nuestras edades 35 km en btt son unos cuantos, y más si no montas con frecuencia) Otto como fiel guardaespaldas y experimentado zapador se adaptó a él durante toda la prueba y así anduvimos.


Mención aparte merece el material y las conversaciones mantenidas por algún que otro friqui sobre bicis y demás. Por allí el aluminio y otras aleaciones impronunciables (más para mi que no es que esté muy puesto) hacía que mi cuadro de CR-MO (cromoli creo que se llamaba en mi época prestado por Arfonzo pq mi anduril II más acorde con la actualidad no está aún montada) que antaño era el último grito parecía hierro oxidado. Con unos 14 kilos no tenía mucho que decir ante los 8 ó10 de las bicis actuales. Aparte de esto había gente que conversaba sin esfuerzo (yo tenía bastante con dar pedales) de la “otra” bici que aparte de la de descenso tiene no se quién. En fin paquedecirnada…. Por allí se veían suspensiones monobrazo regulables en no se que movidas, cuentakilometrospulsómetros (o debería decir ciclocomputadores) que emitían un pitidito diferente en cada situación y que si tuviese que manejar este que escribe necesitaría de un master para hacerlo. Vamos un mundo lleno de posibilidades para un tipo como yo demasiado influenciable por los tecnogadgets para cualquier disciplina.

En estas la prueba seguía y nos llevaba por caminos entre pinos y encinas centenarias que se asomaban a las sendas (con el tráfico bastante más fluido ahora) y nos daban la bienvenida, imperturbables y ofreciendo una sombra (para el verano debe ser una gozada) y un entorno digno de recorrer y fotografiar una y mil veces.

Así anduvimos hasta el primer avituallamiento en el km 18 situado antes de  un cruce de una carretera bastante transitada que volvió a contraer el grupo y generar algo más de atasco.


Desde ahí en adelante, el rompepiernas que fue la marcha se hacía más rompepiernas si cabe, alternando empinadas pendientes con descensos prolongados, torrenteras y trialeras que hicieron las delicias de casi todo el personal.

Pero la organización se guardaba un par de sorpresas para el final, acabado el agradable trozo que picaba hacia abajo, la carrera atravesaba la carretera de El Escorial y nos enviaba hacia la urbanización Pino Alto, una aparente cuesta que por asfalto debía ser más llevadera pero que en realidad fue de lo más duro de todo el día, el kilometraje acumulado y el cambio de ambiente (pasar de campo a ciudad siempre cuesta) hizo que las exigencias fueran máximas (plato pequeño piñón grande, que lo sepáis) haciendo mella en todo el personal.

Tras ello volvimos al campo, un poco de pinos y encinas, para continuar un largo trecho entre jaras por sendas donde el adelantamiento era prácticamente imposible (me encantó este trozo) para desembocar en una rampa antes del segundo avituallamiento donde el recorrido se dividía en la ruta para los temerarios (aquellos que hacen del mtb casi su profesión) y la de los valientes (la gente normal, porque acabar la prueba ya es para ganarse este apelativo).

De aquí al final una última rampa que parecía que no acababa nunca y que hizo que el grupo se pusiera en fila de a uno (como casi todas del recorrido) y por fin leve descenso y la meta, donde a la hora que llegamos (serían las 14.30) había mucha gente que ya se había ido a casa.

En resumen buena jornada de mtb bien organizada (salvo los atascos del principio y mitad de etapa lo demás estuvo fenomenal) por un entorno envidiable. Mtb, camaradería, ambientzo biker, buen rollo, civismo que animan a cualquiera a cerrar el ciclo del mtb 4 estaciones. Y lo mejor, la sensación que te deja haber acabado la marcha. Indescriptible. La siguiente en Mayo en San Martín de Valdeiglesias. Seguiremos informando.

miércoles, 25 de enero de 2012

XXI Clasica de Valdemorillo


Buenos días

De vuelta del abandono, perdonad la ausencia pero tiempo y voluntad a veces son incompatibles sobre todo cuando el primero falta para darle vida a un sitio como este.

Parece que empieza la temporada de mtb de nuevo y lo hace con la clásica de Valdemorillo. Dos rutas, una de 35 y otra de 48 entre encinas, la hacen una ocasión única para desempolvar vuestras máquinas y disfrutar en la media de lo posible de la naturaleza y la bicicleta.

Sentimos el retraso pero las incripciones tienen por día tope mañana 26/01/2012 hasta cubrir los 1200 participantes. Si quedasen plazas las incripciones podrán realizarse también el mismo día de la prueba. Los dorsales se podran recoger en el Polideportivo Eras Cerradas en el horario que os detallamos a continuación.

Prueba: XXI Clásica de Valdemorillo
Fecha: 29/01/2012
Hora:
Recogida de dorsales: Sabado 28/01/2012 de 16.00 a 19.00 y
                                   Domingo 29/01/2012 de  09.00 a 10.30

Comienzo de la prueba: Domingo 29/01/2012 a las 11.00

Lugar: Valdemorillo

Precio: 18 € hasta mañana
            23€ el día de la prueba si quedan plazas.

Recorridos: 35 o 48  a elegir

Incripciones: os dejo los links : http://www.lastlap.com/ ; http://www.ducrosseries.es/

Esperamos veos por allí.

Saludos