Nada como una mañana fresca (por lo menos a las 08.00 A.M) de un domingo de Agosto para dar un paseo con nuestras monturas a través del Parque Regional de la Cuenca Media del Guadarrama.
En mi caso más motivo aún. Tenía que ver cómo se desenvolvía mi nueva compañera de rutas. El reciente cambio de “cilindrada”(por supuesto en sentido metafórico ya que en lo que consiste básicamente el cambio es en la dimensión de la rueda de 26” a 29”) hacía que la del domingo fuera mi primera salida como tal en su compañía, ya que por falta de tiempo no he hecho más que pequeños paseos con nuestros futuros relevos generacionales que, aunque mucho más agradecidos en cuanto a sensaciones, no permiten “coger el truco” por completo a la bici.
Comenzamos donde siempre y hacia donde siempre. Otto, nuestro zapador jefe, descubrió el pasado fin de semana con Oscar (otro de nuestros habituales) una ruta que a través de la de Dehesa de majariega y el paso del Castillo del Aulencia, desembocaba en los alrededores de Brunete y Villanueva de la Cañada, famosos el primero por sus fortines (y por ser plaza crucial de la Guerra Civil española en Madrid) y el segundo por su Universidad y parque acuáticos.
Como decía el camino de Picadas, que tantas veces nos sirve para comenzar nuestras rutas, nos esperaba sólo, si no fuera por la presencia de dos madrugadores pastores con su rebaño. Y algunos caminantes.
Estos, buscan el fresco de la mañana, para hacer un poco de ejercicio al aire libre ya que, en las horas centrales del día en la Meseta Castellana, se hace más dificil.
Siempre digo lo mismo, pero es que es verdad, al venir de Majadahonda, este primer trozo de ruta es cómodo y ligero. Para ir conversando tranquilamente disfrutando del paisaje. Sí, lo sabemos, no son los verdes prados y montes del Norte de la península pero, a su forma, tienen su encanto. Solo hay que saber apreciarlo.
Tras pasar la estación depuradora y tras una primera rampa no muy exigente, tras el descenso, alcanzamos la ribera del Guadarrama, algo más fresca y con más vegetación que el primer tramo. El Mosca Jilton sigue ahí, impasible al paso del tiempo y aunque tengo entendido que cambió de dueños recientemente, la idea sigue siendo la misma.
Un pequeño tramo de carretera (más seguro y tranquilo tras la inauguración de la nueva carretera al Pardillo) nos lleva a Villafranca del Castillo y su paseo arbolado del centro, que no nos cansamos de recorrer aún habiéndolo hecho cientos de veces. Es tan agradable circular a la sombra de esos árboles…
Seguimos callejeando por la urbanización y pasamos entre el centro comercial, una pequeña iglesia moderna y el centro cívico de la urbanización. Como curiosidad os diré que en uno de los “casoplones” de la urbanización, creo que viven Bustamente y Paula Echevarría, así que igual algún día os los encontráis paseando por allí. Si sois “fans” del cantante o de la actriz, puede ser otro aliciente para realizar esta ruta ;).
El último tramo antes de la iglesia, el centro cívico y el centro comercial, es un repechito que igual se os atraganta si vais pasados de desarrollo, pero que si no es así no es tan tremendo.
Abandonando la urbanización y otra vez en nuestro terreno, enlazamos con la red de rutas y cañadas que circundan la zona y que desafortunadamente aún no hemos tenido tiempo de recorrer al completo. Es más yo concretamente, solo conozco una pequeñísima parte….pero si no hay tiempo no hay ruta, ya sabéis.
Un poco antes del repecho que nos lleva al centro comercial, a la izquierda, hay una variante que, por carretera, nos conducirá también a nuestro próximo punto intermedio, la Estación de Seguimiento de la Agencia Europea Aeroespacial. (Creo que se llama así, si no tengo mucha inventiva para los nombres….). El camino a seguir, lo dejamos a gusto del consumidor. Nosotros optamos por el “camino de cabras”. Puede que alargase el recorrido un poco pero es más disfrutable desde nuestro punto de vista. Y más si vais con btts.
Este trozo hasta el castillo, también se lleva bastante bien, llanito (no de Gibraltar si no sin mucha subida y bajada) y en algún tramo de subida agradecida, se recorren las agradables ondulaciones del terreno. En él encontrareis cruces donde se unen diferentes recorridos balizados por la CAM lo cual, si vais un poco a la aventura, os permite cambiar de planes sobre la marcha, y aprovechar para explorar los diferentes caminos.
Cruzamos una carretera (siempre con cuidado), y tras otro trozo de camino pisadito y muy ciclable y un corto tramo de enlace por carretera, alcanzamos la estación de seguimiento y frente a su entrada, a mano derecha, el camino que nos llevaba directos a la falda del cerro Horcajo. Sobre él se encuentra el Castillo de Aulencia o de Villafranca, antiguo enclave defensivo que guardaba la confluencia de los ríos Aulencia y Guadarrama.
A pesar de su estado de conservación, mejorable ampliamente, si tienes cierta inquietud por la historia, no deja de impresionarte un poco. A mi aún lo hace cada vez que paso a su lado. Impasible está allí desde hace siglos…. La de gente que habrá visto pasar, y a la cantidad de ella a la que habrá dado cobijo a lo largo de toda su vida. Ya os adelanto que está cerrado a cal y canto. Es propiedad privada, y aunque antes podía accederse por un picadero cercano si te lo permitían, ahora ya ni eso. Así que si tenéis curiosidad por haceos una idea como eran los castillos por dentro, tendréis que buscar otro.
Pasado el castillo y tras atravesar el rio (que esta vez desafortunadamente bajaba seco) tomamos el camino hacia la derecha. No dejéis de mirar atrás una vez superada una pequeña rampa y tras pedalear unos metros. La estampa del castillo sobre la loma, y los haces de paja a sus pies, desde mi punto de vista, bien merece una foto.
Continuando por el camino, llegamos sin novedad a Brunete, donde nos recibió uno de los fortines o bunkers que jalonan el municipio (todos ellos de la Guerra Civil). Otro poco de carretera (ésta más transitada que las anteriores, así que circulad por el arcén y con mucha precaución) y acabamos entrando en el pueblo.
Si podéis “entrad hasta la cocina” quiero decir….hasta la plaza de Ayuntamiento y el parque colindante ;). Más concretamente hasta el quiosco de este, donde tomarse algo en la terraza a eso de las 10 de la mañana es una verdadera gozada. Y más si tenéis que desandar lo andado.
En la vuelta no me recrearé tanto, baste decir, que la ruta es la misma pero en sentido inverso. La mayoría de ella transcurre por caminos no muy exigentes físicamente, pero que se hacen más costosos por los kilómetros acumulados.
La parte más dura se encuentra al llegar al tramo que enlaza Villafranca del Castillo con Majadahonda. En él, justo al dejar el Guadarrama a nuestra espalda, comienza un exigente repecho de unos 500 ó 750 mts que nos obligó, a pesar de ser una subida archiconocida, a meter todo lo que llevaba la bici para salvarlo. Al propio desnivel del repecho, se unen las piedras sueltas, que dificultan la tracción de la rueda trasera, de forma que una mala gestión de desarrollos o de posición sobre la bici, puede hacerte echar pie a tierra.
Desde ahí hasta el final, el camino pica hacia arriba de forma constante, en un falso llano que salvado el desnivel inicial es llevadero, pero que como dije, los Km recorridos y el repecho anterior, hicieron que pareciera más duro de lo que en realidad es.
Para acabar, la entrada a Majadahonda se hace desde la Dehesa atravesando una corta pero durísima rampa (tuve que echar pie a tierra) para seguir con un cortísimo ¿llano? (20m a lo sumo) y enlazar con otra rampa, algo menos dura que la anterior pero más prolongada.
Antes de acabar la ruta y de ir cada mochuelo a su olivo, recomendamos, como siempre, unas cervezas o refrescos en alguna terraza o parque.O en la casa o la terraza de alguno de los expedicionarios para comentar la jornada. Yo a esas horas (en torno a medio día) soy más de cervecita fresca pero…..cada uno que elija lo que quiera.
En resumen y a pesar del duro final, una muy buena jornada de btt donde la compañía y el tiempo resultaron muy agradables. Pasad buen verano.
¡Hasta la próxima!